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Incels, manosfera… los términos y peligros que aborda “Adolescencia”, la serie de la que todo el mundo habla.

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Alberto Fernández. Innicia.

Marzo, 2025

Como ya ocurrió con “Mi reno de peluche”, Netflix ha vuelto a conseguir que una de sus series se convierta en todo un fenómeno mundial. “Adolescencia”, la nueva miniserie de la plataforma, ya se ha convertido en lo más visto en multitud de países y algunos medios hablan de ella como “la serie del año”. Pero, ¿Qué hay más allá del puro entretenimiento para entender este fenómeno?

La serie aborda un momento concreto en la vida de Jamie, un joven acusado de asesinar a una compañera de clase. A través de su historia, se ofrece una mirada inquietante sobre las tensiones que atraviesan las y los adolescentes, especialmente aquellos inmersos en espacios digitales tóxicos, profundizando en la influencia de las redes sociales y la cultura del odio hacia las mujeres, que alimentan estos grupos y su retórica peligrosa.

“Adolescencia” no solo explora las complejidades emocionales y psicológicas de la adolescencia, sino que además ha puesto sobre la mesa temas que a menudo son pasados por alto: la influencia de subculturas tóxicas, el auge de movimientos misóginos y la normalización de conductas de odio hacia las mujeres.

“Incels” y “Manosfera”.

Uno de los términos que se pone de manifiesto y que ha tomado relevancia en el ámbito juvenil, especialmente en el anglosajón, es el de los «incels» (involuntary celibates o célibes involuntarios). Estos grupos, que se concentran principalmente en foros y redes sociales, han adoptado una visión radical y misógina hacia las mujeres, dando lugar a la creencia de que el acceso a una pareja romántica o sexual es un derecho masculino.

En muchos casos, estos individuos desarrollan un profundo resentimiento hacia las mujeres, lo que puede llevar a comportamientos peligrosos, como el acoso o incluso la violencia física. La serie «Adolescencia» aborda cómo estas ideologías están calando en edades cada vez más tempranas en las que la necesidad de pertenencia a un grupo, muchas veces acompañada de circunstancias familiares que no ayudan, puede llevar a buscar respuestas equivocadas.

Otro concepto relacionado que ha ganado terreno en la adolescencia es el de “manosfera” o «machosfera«, un espacio online para el ultraconservadurismo y el machismo radical. En estos foros, los adolescentes son sometidos a narrativas que glorifican la opresión femenina, el control sobre las mujeres y la degradación de los derechos de género. Este tipo de ideologías no solo está ganando adeptos, sino que se están volviendo cada vez más accesibles gracias a la viralización de contenidos en redes sociales como YouTube, Reddit, X o TikTok.

Datos sobre juventud y género en España.

Cabe entonces preguntarse si en España estamos viviendo estas tendencias y, sobre todo, cómo se están analizando. Para ello, veamos qué dice el estudio Barómetro Juventud y Género 2023 del Centro Reina Sofía de Fad Juventud. Entre los datos que más nos llaman la atención destacan:

  • Un 18% de los jóvenes afirma que la violencia de género no existe y es un «invento ideológico”.

  • El 16,5% considera que no es un problema si la violencia es de baja intensidad.

  • El 14% de las menores consultadas ha sufrido acoso sexual con frecuencia o mucha frecuencia.

  • El 12% de las mismas ha experimentado violencia física en sus relaciones.

Además, reconocen la violencia psicológica en sus círculos cercanos:

  • Un 45% afirma que ha presenciado situaciones en las que una pareja revisa el móvil de la otra.

  • El 42% de las mujeres ha observado cómo se limita con quién puede hablar o adónde puede ir la persona controlada.

Estos datos subrayan la normalización de la violencia de género entre las personas más jóvenes, especialmente en relaciones de pareja, y la necesidad de seguir trabajando en la educación sobre el respeto, la igualdad y la erradicación de estos comportamientos.

Miradas desde la infancia y la adolescencia.

Este auge de las narrativas machistas y la normalización de la violencia hacia las mujeres en edades tempranas, son solo algunas de las razones que han llevado a las expertas de Innicia a trabajar en el estudio «Miradas desde la infancia y la adolescencia ante la prevalencia de la violencia de género en el entorno digital«, subvencionado por el Ministerio de Igualdad, directamente relacionado con el fenómeno que se explora en esta serie.

El estudio de Innicia se centra en cómo la violencia de género, sexual y las dinámicas de poder se manifiestan en el entorno digital, afectando especialmente a niñas y a mujeres adolescentes.

El análisis de fenómenos como el sexting delictivo, el grooming, el deepfake y el acceso temprano a la pornografía se convierte en un espacio crucial para abordar cómo las narrativas tóxicas y sexistas, amplificadas por plataformas digitales, afectan la percepción y vivencia de la violencia de género en los jóvenes. En paralelo, la prevalencia de discursos que relativizan la violencia de género y la normalización de los estereotipos de género, mencionados en el Barómetro Juventud y Género 2023, refuerzan la cultura de impunidad en estos entornos digitales, dificultando su erradicación.

Al centrarse en las voces de los propios menores, se busca arrojar luz sobre las causas profundas de esta problemática y ofrecer soluciones para su prevención. De esta manera, el trabajo de Innicia es clave para comprender cómo las nuevas formas de violencia de género en el ámbito digital se cruzan con los peligros del machismo en las redes sociales, tal como se ilustra en esta miniserie.

Puedes ver todos nuestros estudios aquí.

 Un llamamiento a la “no demonización” de la adolescencia.

Es fundamental evitar la demonización de las y los adolescentes al abordar temas tan complejos como la violencia de género y los comportamientos machistas en entornos digitales. En lugar de señalar a la juventud como la única responsable, está en nuestra mano crear herramientas y espacios de diálogo en los que puedan participar activamente junto a las personas adultas, compartiendo sus experiencias y perspectivas.

Esto requiere tener en cuenta los contextos políticos, sociales y familiares que influyen en la formación de sus actitudes y comportamientos. Incluyendo este grupo de población como parte activa de la solución, reconociendo su realidad y sus influencias, podremos fomentar una cultura de respeto e igualdad.

Además, es esencial dar valor a referentes positivos que ayuden a contrarrestar los mensajes tóxicos que encuentran en redes sociales y foros, ofreciéndoles herramientas para cuestionar estereotipos y desarrollar relaciones más saludables y respetuosas. Solo con un enfoque inclusivo y comprensivo podremos avanzar hacia una verdadera transformación social.

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