Identidades trans en el punto de mira: una crisis de derechos humanos.
Paola Montaña. Innicia.
Mayo, 2025
Tras la sentencia del Tribunal Supremo del Reino Unido el pasado 16 de abril, que dictaminó que la definición legal de «mujer» se limita al sexo biológico, excluyendo así explícitamente a las mujeres trans – incluso con certificados de reconocimiento de género –, analizamos la preocupante ola global de violencia, exclusión y retrocesos legislativos a los que enfrentan hoy las personas trans.
La situación de las personas trans a nivel global es cada vez más alarmante. Más allá de las barreras estructurales que históricamente han condenado a esta comunidad a la marginalidad y la precariedad, asistimos hoy a una tendencia creciente de odio y persecución sistemática. Los casos de violencia, los crímenes de odio, las tasas de suicidio, la discriminación laboral o el acceso negado a servicios básicos, son solo algunas de las múltiples caras de una misma realidad: una crisis de derechos humanos que no deja de agravarse.
Ser una persona trans es vivir sabiendo que, para muchos, tu existencia es una provocación. Es habitar un cuerpo que constantemente van a mirar, evaluar y juzgar. Es salir a la calle preguntándote si hoy vas a estar a salvo. Enfrentarte a preguntas que nadie más tiene que responder. Justificar tu existencia en cada documento, en cada entrevista de trabajo y en cada sala de espera, mientras ves cómo tu identidad es constantemente politizada y puesta en el centro de todos los debates.
Datos VS debates.
Mientras los medios, los parlamentos y las redes sociales siguen sumidas en debates ideológicos, los datos sobre las condiciones de vida de las personas trans hablan por sí solos:
- Según datos de Transgender Europe (TGEU), al menos 350 personas trans fueron asesinadas en 2024.
- En lo que va de 2025, al menos 68 personas trans han sido asesinadas en América Latina. En Colombia, Sara Millerey fue brutalmente asesinada a mediados de abril: era la persona trans número 15 asesinada en el país este año.
- En Estados Unidos, se han aprobado más de 500 leyes anti-trans a nivel estatal desde enero, restringiendo el acceso a tratamientos médicos, participación en actividades deportivas, uso de baños y contenidos educativos inclusivos.
- La tasa de suicidio entre personas trans es alarmante: en España, el 70% de las personas trans han tenido pensamientos suicidas y el 30% lo han intentado alguna vez.
Y mientras estos datos se multiplican, también lo hace el discurso ideológico que busca vaciar de contenido las luchas por los derechos humanos. Conceptos como “dictadura woke” o “ideología de género” han sido instrumentalizados para deslegitimar décadas de activismo y logros legislativos. Esta resignificación del lenguaje forma parte de agendas que pretenden frenar el avance de derechos a través de la desinformación y el miedo.
Los derechos trans son innegociables.
Frente a esta ola global de odio, es imperativo levantar la voz, exigir responsabilidad a las instituciones y construir una sociedad en la que todas las personas puedan vivir libres, seguras y reconocidas. No hablamos de una cuestión identitaria abstracta, sino de personas con derecho a vivir sin ser perseguidas, a caminar sin miedo, a tener oportunidades laborales reales, una atención sanitaria adecuada, reconocimiento legal. La defensa de los derechos trans es, por tanto, una causa irrenunciable para cualquier sociedad democrática.
Tal como denunciaba recientemente Carla Antonelli, a la que entrevistamos en nuestro podcast (puedes escucharlo aquí) en la Asamblea de Madrid en un discurso que se ha vuelto viral por su contundencia:
“Quieren volver a tenernos en los márgenes, pero que les quede claro: no vamos a volver a los márgenes”.
Puedes ver la intervención de Carla Antonelli aquí.
