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Esclavitud infantil en 2025: 160 millones de niñas y niños la sufren en el mundo.

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Paola Montaña. Innicia.

Abril, 2025

Con tan solo cuatro años, Iqbal Masih fue vendido a una fábrica de alfombras donde pasó gran parte de su infancia en condiciones de semiesclavitud. Tras liberarse, se convirtió en un gran activista contra la esclavitud infantil, pero el 16 de abril de 1995, fue asesinado. El legado de Iqbal Masih sigue vivo, por eso hoy conmemoramos su lucha en el Día Internacional contra la Esclavitud Infantil reflexionando sobre una de las mayores lacras de nuestros tiempos.

La esclavitud infantil es una de las mayores violaciones de los derechos humanos y la dignidad de las personas, y es tanto causa como consecuencia de pobreza, desigualdad, discriminación, exclusión social y falta de acceso a la educación. Esta se manifiesta a través de distintas formas de sometimiento, entre ellas:

  • Trabajo forzoso.
  • Trata infantil.
  • Trabajo doméstico.
  • Matrimonio forzado.
  • Reclutamiento para ser soldados o combatientes.
  • Explotación sexual.

La Agenda 2030, a través de la meta 7 del ODS número 8, estableció como año límite para la erradicación de la esclavitud infantil el 2025. Sin embargo, a pesar de los avances en legislación y en concienciación social, las cifras no indican que estemos precisamente cerca del cumplimiento de este objetivo:

  • Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y UNICEF, alrededor de 160 millones de niñas y niños en todo el mundo son hoy en día víctimas de esclavitud.
  • Uno de los ejemplos más crítico es el aumento del trabajo infantil en la minería. La OIT estima que cerca de un millón de niñas y niños en países como la República Democrática del Congo, Zambia, Zimbabue y Bolivia trabajan en las minas en condiciones extremadamente peligrosas.

Aunque ningún país está completamente exento de esta violación de derechos, es especialmente grave en regiones como África subsahariana, Asia y América Latina, reflejo de la desigualdad global y de la histórica explotación norte-sur, en la que los recursos de los países más empobrecidos sostienen el estilo de vida de los más ricos sin que exista una verdadera compensación o justicia social.

Para erradicar este problema, es necesario atacar sus raíces con medidas concretas que aborden su multidimensionalidad:

  • Impulsar un modelo de comercio justo y facilitar la industrialización de los países del sur global para que sean capaces de agregar valor a sus propios recursos, en lugar de quedar atrapados en la exportación de materias primas a bajo coste.
  • Implementar leyes más estrictas que obliguen a las multinacionales a ser más transparentes y responsabilizarse de las violaciones de derechos humanos en su cadena de producción, como la Ley de Debida Diligencia que está desarrollando la Unión Europea.
  • Promover internacionalmente la dignidad del empleo adulto. La única forma de evitar que las familias más vulnerables recurran al trabajo infantil es garantizando a estas comunidades acceso a educación de calidad y servicios básicos, así como políticas de empleo digno, con condiciones y salarios que permitan a los adultos y adultas sostener a sus familias.
  • Fortalecer la cooperación internacional. Organismos internacionales y ONGs desempeñamos un papel clave en la protección de la infancia. Iniciativas como el programa «Trabajo Infantil Libre de Minerales» en la República Democrática del Congo han logrado avances en la reducción del trabajo infantil en la minería.

En este aspecto, desde el área de generación de conocimiento Innicia, estamos trabajando en el estudio «Miradas desde la infancia y la adolescencia ante la prevalencia de la violencia de género en el entorno digital (sexting delictivo, grooming, deepfake y acceso temprano a la pornografía)», financiado por el Ministerio de Igualdad, que busca comprender en profundidad por qué la violencia de género y sexual sigue siendo tan prevalente en los entornos digitales, afectando especialmente a niñas y adolescentes.

Además, llevamos a cabo el proyecto «Apoyo a la evaluación de la Estrategia para la Erradicación de la Violencia sobre la Infancia y Adolescencia«, financiado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, que tiene como finalidad enriquecer y complementar la propuesta de evaluación de la Estrategia de Erradicación de la Violencia sobre la Infancia y Adolescencia, aprobada en noviembre de 2022, desde un enfoque de género, utilizando metodologías innovadoras y fomentando una mayor participación del Tercer Sector de Acción Social (TSAS) y de la población infantil.

Es importante no desviar el foco, y es que detrás de estas cifras hay personas a las que se les ha arrebatado su infancia. En lugar de jugar, aprender y soñar con un futuro mejor, estos niños y niñas han sido condenados a alimentar una cadena de producción invisible para la mayoría. No tienen voz. No tienen otra opción.

Como sociedad, tenemos la responsabilidad de exigir cambios reales y garantizar una protección real de los derechos de la infancia. No basta con mirar hacia otro lado. Sin justicia económica global millones de pequeñas y pequeños seguirán pagando el precio de un modelo económico que antepone el beneficio a su derecho a una infancia digna. 

“No hay causa que merezca más alta prioridad que la protección y el desarrollo del niño, de quien depende la supervivencia, la estabilidad y el progreso de todas las naciones y, de hecho, de la civilización humana” (UNICEF, 2006).

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