La despoblación en el ámbito rural, ¿necesidad real o aparente?
María José Soler. Innicia.
Mayo, 2025
Mucho se habla del Reto demográfico y la lucha contra la despoblación en nuestro país, siendo un tema central desde el Gobierno Central con sus 130 medidas que pretenden “garantizar la incorporación de los pequeños municipios en una recuperación verde, digital, e inclusiva, mejorar la cohesión territorial del país, eliminar la brecha urbano/rural e impulsar las actuaciones en las áreas más afectadas por la desigualdad: nuestros pequeños municipios y el conjunto de las áreas rurales”.
A nivel autonómico, vemos que la Junta de Castilla y León, aprobará la Estrategia contra la Despoblación “muy próximamente” con el objetivo de “orientar una hoja de ruta” hacia dónde actuar por parte de todas las administraciones y también el sector privado en la lucha por el reto demográfico, según declaraciones del consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suárez-Quiñones, en enero de 2025.
En febrero de este año, encontramos una noticia publicada en SoriaNoticias.com titulada “La gráfica que constata el drama de la despoblación en (casi) todas las provincias de Castilla y León” en la que se refleja la situación de pérdida de población por provincias, aunque el global es desalentador: “Castilla y León ha perdido el 16.5% de su población desde 1950. En ese mismo periodo, el conjunto de España pasó de 28 millones de personas a 48, más de un 70% de crecimiento”.
Si nos fijamos en la provincia de Ávila, hay un 36% menos de población. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de octubre, es la cuarta provincia de España, excluyendo las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, con menor población (160.142 habitantes censados), por encima de Segovia (157.576), Teruel (135.881) y Soria (90.160), donde la Diputación Provincial se han puesto como objetivo cambiar la tendencia.
A esto se suma que todas las provincias de Castilla y León superan la media nacional del índice de envejecimiento, encontrando que Ávila tiene un índice superior al 200% (214%).
Con estos datos, en Innicia comenzamos en 2024 con el proyecto “Inniciando un cambio” en el avance del Alzheimer en el Valle del Tiétar, que cuenta con un total de 30 zonas si contamos los municipios anejos y 8.748 personas mayores de 65 años.
Gracias a una previa investigación, pudimos constatar la escasez de recursos (públicos y privados) especializados que daban cobertura a esta necesidad, así como el impacto positivo que provocaría en el territorio y en la cohesión del mismo, planteándonos como objetivo:
“Frenar el deterioro producido por el avance de la enfermedad del Alzheimer y otras demencias en la comarca del Valle del Tiétar para que las personas afectadas continúen el mayor tiempo posible en su domicilio, entorno social y familiar, ofreciendo así una atención integral que toma en cuenta el ámbito territorial desde un enfoque rural e intergeneracional para evitar la despoblación y otras vulnerabilidades sobrevenidas por el género o la diversidad y donde el aspecto cultural y medioambiental toma especial relevancia por su impacto en la mejora del bienestar, la calidad de vida de las personas afectadas, aislamiento y participación social, junto a la revitalización del medio rural”.
Tras un año de andadura, el resultado nos sorprende desfavorablemente, y es que a pesar de haber realizado 20 talleres y alcanzar a más de 100 personas constatando las necesidades de apoyo que tienen y la falta de servicios especializados como el que prestamos, sólo hemos conseguido un apoyo privado (con una leve financiación de la Fundación La Caixa).
Hemos recorrido las alcaldías de los municipios que nos han cedido espacios puntualmente, pero no conseguimos un local fijo o financiación para alquilarlo (pese a que estos municipios ya no disponen del escaso servicio que prestaba el AFA de Ávila).
Acudimos a la Junta de Castilla y León y a través de una corta reunión, nos dejaron claro que Ávila no era una provincia prioritaria. Planteamos diferentes opciones que fueron denegadas: la aprobación del IRPF por no llevar 2 años realizando la labor que préstamos y las subvenciones directas por tener el dinero invertido ya en otros aspectos tecnológicos.
Hemos solicitado en diversas ocasiones mantener un encuentro con la Diputación, sin obtener respuesta, ni oportunidad para presentar el proyecto y la “Hoja de Ruta” para hacerlo crecer y conseguir los apoyos necesarios. Tampoco se nos facilita la inscripción a otros registros (como el Consejo provincial) con los que podríamos optar a subvenciones.
Por último, también se ha hecho el esfuerzo de crear una campaña de crowdfunding y llamadas a empresas privadas de la zona sin resultado alguno.
Todo ello nos lleva a la siguiente reflexión: ¿es cierta la preocupación planteada por los organismos públicos o se trata simplemente de una ventana de comunicación para “que parezca” que existe una preocupación y dejar así pasar el tiempo para que surja una nueva “tendencia” sobre la que hacer declaraciones, reuniones, planes y estrategias que no concluyen en nada?
La realidad es que las personas con alzheimer o posibilidad de tenerlo que viven en el Valle del Tiétar no tienen apoyos especializados, que siguen envejeciendo y sus familiares no tienen recursos, formación ni información para atenderles y que la población, lejos de asentarse ,se sigue marchando de municipios sin servicios y sin recursos.
La Administración Pública no les está dando una respuesta y tampoco facilita que lo hagan otras entidades sociales y que suplan sus ausencias.
Seguimos reflexionando y buscando fórmulas para no abandonar un proyecto tan necesario, ¿te unes a nuestra reflexión?
